“Trabajar con gente joven contagia vitalidad”

“Trabajar con gente joven contagia vitalidad”

Tras 47 años de dedicación, Elena Palacio, recorre su experiencia personal y profesional en la Escuela

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Naciste en Solares. ¿Cómo fue la infancia de Elena Palacio?

“Nací en Solares, hija de padres comerciantes, concretamente de calzado. Me sigue gustando el olor a cuero y todo lo que tenga que ver con el calzado”.

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¿Cómo era tu familia?

“Soy la mayor de cuatro hermanos, mis padres trabajaron mucho para poder darnos, según lo que ellos consideraban, una buena educación y haciendo lo posible para que no nos faltase de nada.

Recuerdo una infancia muy feliz con veranos que parecían muy largos, con buenos amigos y también con unos padres que antes de salir a divertirnos nos enseñaban que, había tiempo para el ocio y también para trabajar un rato.

Aquello no me hacía tanta gracia, pero hoy lo veo diferente y se lo agradezco”.

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¿Qué soñabas con ser de pequeña? Seguro que ni te imaginabas que ibas a desarrollar una experiencia profesional tan amplia en un centro educativo.

“Estudié en un colegio de monjas hasta sexto de bachiller. Tengo buen recuerdo. Después hice el COU en un instituto y aquel cambio abrió mis ojos a un nuevo mundo. Era una época en la que en los colegios eran de chicas o de chicos, no podíamos estar juntos y al pasar en el instituto a una clase mixta de COU era como estar en el paraíso.

Después de COU tenía la idea ir a Bilbao a estudiar Informática en Deusto. No me hacía mucha ilusión pero veía que podía tener buen futuro profesional.

De todas formas, entre que mis padres no querían que saliera de Santander y que yo no estaba muy convencida, decidimos buscar que poder hacer aquí”.

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¿Y ahí aparece la Escuela Politécnica?

“Sí porque precisamente ese curso 1971-1972 había echado a andar la Formación Profesional en España. Mis padres y yo valoramos la posibilidad y me matriculé en la Escuela Politécnica, actual ETP Hernán Cortés.

Como venía de Bachiller Superior, me podía matricular directamente en Segundo Grado, con lo que en dos cursos obtuve el título de Técnico Especialista, en la rama Administrativa”.

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Primero alumna y después profesional.

“Pues sí. Al finalizar el curso y obtener el Título de FP 2- Técnico Especialista, rama Administrativa y Comercial, la Escuela me ofrece trabajar de refuerzo durante ese verano. Os podéis imaginar con que ilusión y ganas acepté la oferta. Era un sueño terminar mis estudios y empezar a trabajar”.

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Formando equipo con Inés y María Ángeles Alsúa

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¿Qué ambiente encontraste?

“La acogida por parte de la Dirección, del fundador de la Escuela, Rafael Luque Llama; de María Ángeles Alsúa, secretaria de Dirección; y del responsable de Administración, Domingo Ruiz, fue exquisita.

También de todos los que formaban la plantilla y que antes habían sido mis profesores. Era una más entre ellos.

Me enseñaron a trabajar, a formarme como profesional y me ayudaron a llegar hasta el día de hoy, orgullosa de pertenecer a un centro de enseñanza. Siempre les recordaré con mucho cariño y estaré profundamente agradecida”.

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Después de ese verano casi ‘en prácticas’ renovaste y te quedaste en la plantilla de la Escuela

“Sí, había muchísimo trabajo y con unos medios muy diferentes a los actuales. Máquinas de escribir, multicopista con manivela, nada de ordenadores ni teléfonos móviles. Con el tiempo, recuerdo que la Escuela compró una maquina eléctrica IBM, ¡aquello era otro nivel!

Esa máquina estaba siempre en Dirección y no nos la dejaban en Secretaría a menos que hubiera que hacer algún trabajo muy importante”.

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Y en el ámbito educativo ¿Cómo comenzaste en el aula? ¿En qué materias?

“En apenas unos meses, con el comienzo del curso, empecé a compaginar el trabajo de Secretaría con el de profesora de Mecanografía y prácticas administrativas.

Recuerdo aquellas clases de mecanografía en el 4º piso. 40 alumnos, máquinas de escribir en las que se hundían los dedos y había que llegar como mínimo a las 250 pulsaciones por minuto. A la voz de “ya” era impresionante escuchar el ruido ensordecedor de aquellas 40 máquinas en manos de 40 alumnos”.

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¿Qué recuerdos tienes de aquellos días?

“Yo tenía solamente 19 años recién cumplidos y en clase había alumnos mayores que yo. Al principio sentía mucho respeto al entrar en el aula, pero con el tiempo fui cogiendo tablas y cada vez disfrutaba más de las clases y con los alumnos. Sobre todo, cuando les veía avanzar y sus notas eran satisfactorias.

Tengo muchos y buenos recuerdos de toda la trayectoria en la Escuela, muchas anécdotas y muchos y buenos compañeros, tanto jubilados como en activo, con los que he convivido hasta el día de hoy”.

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Participando en unas elecciones sindicales con María Martínez detrás

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¿Trabajar con gente joven que cada curso se renueva reconforta tanto como agota?

“Nunca me ha supuesto ningún problema trabajar con gente joven. Es más, a mi me rejuvenece, me contagian su vitalidad.

También soy realista y sé que dar las clases ahora no tiene nada que ver a otras épocas. Hoy hay que tantearlos e intentar hablar su lenguaje, siempre con respeto mutuo y sabiendo hasta dónde pueden reconocerte como educador y formador. Normalmente en clase me he sentido querida y respetada”.

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¿Qué tiene de especial, de singular, trabajar en un centro educativo?

“Para mí es muy gratificante. Todos los años se van los que han conseguido su objetivo y llegan los que lo están persiguiendo. El haber estado con estos chicos dando lo mejor, es algo que me llena de orgullo y de alegría y si ellos han sabido valorarlo, pues todavía más”.

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¿Cuáles son los principales cambios que observas en la Escuela después de casi 5 décadas?

“Es evidente que ha habido muchos cambios después de 50 años pero sigo viendo la misma ilusión y las mismas ganas por parte de las personas que trabajan en la Escuela. Me llena de alegría irme y ver a los hijos del fundador de la Escuela (Rafael Luque Llama) con la misma ilusión y las mismas ganas con las que inicio su padre esta andadura”.

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Desde tu experiencia, ¿cómo imaginas el futuro de la escuela?

“El futuro de la Escuela le veo prometedor porque como dije antes, sigo viendo ganas, dinamismo, ilusión por la enseñanza y por seguir adelante.

Estoy satisfecha y contenta porque dejo una plantilla a la que le gusta la enseñanza, con muchas ganas de hacer las cosas bien. Personas jóvenes, que no se acobardan con las nuevas tecnologías, que van con los tiempos y conectan con los chavales”.

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En una cena de la Escuela, junto a Ana Luque, directora educativa

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En una trayectoria profesional tan dilatada seguro que hay personas que te han marcado y de las que tienes un recuerdo especial.

“Después de 45 años de trayectoria profesional imagínate cuántas personas he conocido. No quiero dar nombres porque no quiero dejarme a nadie. Si decir que, cada uno ha sido importante, que de todos he aprendido algo bueno, que todos somos necesarios y les doy las gracias por haberme hecho un hueco en su vida.

Vuelvo a agradecer a Rafael Luque Llama su buen humor, su paciencia, su empuje, su comprensión, su amistad, su creatividad. A Domingo Ruiz por haberme enseñado a trabajar, a decirme las cosas en las que me equivocaba y también a valorar las que hacía bien. Por desesperarme cuando me mandaba buscar en el archivo de Secretaría una factura que sabíamos que estaba en su cajón o entre sus papeles. Por saber pedir perdón cuando era necesario. Por su amistad.

A Nena, la esposa de Domingo, por su afán de hacernos sentir como si estuviéramos en casa. Por su acogida diaria.

A Ana y Rafa, los hijos del fundador de la Escuela, por seguir con la empresa adelante, por hacernos sentir como hacía su padre, partícipes de ella y sentirla nuestra. Por remar a veces, contracorriente, pero sacar la barca a flote. Por pensar en todos nosotros.

A María Martínez también. Dije que no iba a nombrar a nadie, pero después de 37 años codo con codo, la tengo que agradecer el haber sido mi apoyo, el haber llorado y reído juntas, el habernos enfadado muchísimo y luego darnos un fuerte abrazo de reconciliación, el compartir y alegrarnos por los logros de cada una tanto en el ámbito profesional como personal.

Y María Ángeles. Para mi fue referente. Manejaba con gran eficacia tanto los trabajos de dirección como los de secretaría. Era una gran profesional que nunca dudó en enseñarme y ayudarme a avanzar. Hemos compartido muchos años de trabajo juntas y tengo que darle las gracias porque desde hace 45 años su amistad ha sido incondicional. Es una persona muy importante para mí.

Y al resto de mis compañeros que, aunque no os nombre uno por uno, os estoy infinitamente agradecida por compartir estos años juntos, por vuestra ayuda profesional y por el cariño mutuo”.

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¿Seguro que también ha habido malos momentos?

“Algunos, de manera especial cuando iban desapareciendo nuestros seres queridos. Cuando dejan este mundo Rafael, Domingo, Nena, Graci, Enrique, Mariasun, Julián Cacho, Carlos Boyano… tengo la esperanza de que estarán realizando una labor maravillosa haya donde estén”.

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Como responsable en la gestión de la Escuela con la Consejería de Educación, la Seguridad Social o con Hacienda, se imagina uno que lidiar con la Administración no debe ser tarea sencilla

“Jamás he tenido una queja contra ellos. Todo lo contrario, siempre me he encontrado personas que me han ayudado a resolver todo tipo de incidencias y a darme la información necesaria para realizar bien mi trabajo.

Tanto en el SEPE, como en Seguridad Social, Hacienda o Consejería de Educación, sabía que podía llamarles o acercarme sin ningún problema.

Desde mi experiencia con ellos, es inmerecida la fama que se les otorga. Eso sí, sé que todo tiene sus plazos de presentación y es necesario saber respetarlos y cumplirlos, pero así todo, si alguna vez no lo pude cumplir, siempre me dieron la oportunidad para poder resolver los problemas.

En todos los organismos me he encontrado gente con ganas de ayudar”.

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Parafraseando la canción de Perales ¿a qué vas a dedicar ahora tu tiempo libre? ¿Nos echarás de menos?

“Jeje… de momento llevo 21 días jubilada y todavía no he experimentado esa sensación de tener tiempo libre. Pero bueno, seguiré disfrutando del regalo de la vida. Todos los días tienen sus sorpresas.

Tocaré más horas el piano, con los cascos puestos para no herir la sensibilidad de los que me rodean; leeré más; conviviré más horas con mi familia y los amigos.

Cuando se pueda, viajaré y si hay alguna necesidad social y puedo estar ahí… resumiendo: seguiré disfrutando como lo he hecho hasta ahora pero corriendo un poco menos”.

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¿Nos echarás de menos?

“Sé que os voy a echar mucho de menos. Yo he sentido que tenía dos hogares, uno con mi familia y otro con mi otra familia en el centro de trabajo, mi segundo hogar. Nunca os olvidaré porque os llevo en el corazón”.

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“Durmiendo en literas y pasando frío”

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Paco, Enrique, Mariano, Paulino y Joaquín de ‘convivencia’

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Elena tiene un recuerdo muy especial de las convivencias de la Escuela. Aquellas citas anuales en que los profesionales se reunían durante un fin de semana, fuera de Santander, para compartir algunas sesiones de coordinación y trabajo con otras muchas sesiones de diversión.  

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“Se hacían todos los años -recuerda- aproximadamente en marzo, durante tres días, de jueves a domingo. Eran unas fechas muy esperadas. Normalmente íbamos a Liébana y más tarde a Liérganes”.

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Convivencia en Luriezo

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“Los primeros años fuimos al albergue de Luriezo de Paco Palacios (director del colegio Altamira y gran amigo de Rafael Luque Llama). En esos tres días aparte de trabajar se convivía, por las noches después de la cena se juntaba el grupo que jugaba a las cartas. Otro grupo formaba una orquesta con la que se cantaba y bailaba. Normalmente la formaban Paco Palacios (dueño del albergue), Paulino con su mítica y larga bufanda de rayas, Rafael, Ángel Álvarez…”

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Mariano arriba y los Joaquines abajo; padeciendo las literas y el frío lebaniego

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“Si el tiempo lo permitía y se podía salir, se hacían pequeñas rutas. Recuerdo bien que las duchas en el albergue de Potes eran heladoras. Y como en los viejos tiempos, las mujeres estábamos en una zona y los hombres en otra; durmiendo en literas y pasando frío”.

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“Cuando íbamos a Liérganes era otra cosa. Por la comodidad y el confort del hotel  donde nos quedábamos… pero para disfrutar mucho mejor Potes”.

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El arrocito que no falte

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“No había manera”

En los años ochenta la Escuela introdujo en la enseñanza un método innovador que se convirtió en un éxito para que el alumnado dominase una materia primordial para los profesionales de Administración: la Mecanografía.

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Cada alumno escuchaba en unos auriculares textos pregrabados que debía teclear en su máquina de escribir, mientras en una pantalla gigante se iban iluminando las letras, números y signos correspondientes.

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Clase de mecanografía

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Elena sonríe al recordarlo. “Para poner en marcha este método, antes se realizó un trabajo de grabación de los textos a cargo de Joaquín Quijano, María Ángeles Alsúa y una locutora de Radio Nacional de España, que colaboró con nosotros”.

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“Se escogieron unos textos de Vindio (historia de Cantabria en cómic contada para niños, obra de Isidro Cicero) que fueron grabados por la locutora de RNE. El problema fue que se había hecho una pequeña introducción con las voces de Joaquín y María Ángeles y no había manera. Les costó dos tardes seguidas de cuatro horas cada una conseguirlo porque cuando no le daba el ataque de risa a uno, le daba al otro y había que comenzar de nuevo”.

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“Fue un método que enseñó a escribir a máquina a un gran número de personas, que, al finalizar el curso, alcanzaban una velocidad de 250 pulsaciones por minuto limpias, sin errores”.

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“Confieso que a veces no era así”

Todo el que conoce la Escuela -un edificio centenario, de techos altos y espacios amplios- sabe que los inviernos son fríos. Y todo el que conoce a Elena sabe que el frío no va con ella.

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Menuda nevada: María, Daniel, Elena y Jose Mari en la plaza de Pombo

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“Siempre pasé los inviernos, incluso las primaveras, con la estufa puesta debajo de la mesa. Pacho me llamaba Flor de Invernadero por el calor que hacía en Secretaría. Mis compañeras estaban martirizadas, lo sé. Me pedían por favor que bajase un poco la estufa y yo siempre les decía: ¡pero si está al mínimo! Confieso que a veces no era así”.

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Para finalizar ¿cuál es el secreto para ganarte el cariño y la consideración de la gente, dentro y fuera de la escuela?

“Eso lo tendrían que decir los demás, no yo. Pero si tengo algo que aportar, os contaré que hace muchos años, en el despacho de Rafael había enmarcado un escrito del que hice fotocopia y todavía conservo, amarillento y con manchas. Para mí tiene un valor incalculable y lo suelo leer muy a menudo. Dice así”:

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Anónimo encontrado en la iglesia de Saint Paul – Baltimore en 1693

DESIDERATA

 Anda plácidamente entre el ruido y la prisa, y recuerda la paz que se puede encontrar en el silencio.

En cuanto te sea posible, Vive en buenos términos con todas las personas, enuncia claramente tu verdad; escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante; ellos también tienen su historia.

Evita las personas ruidosas y agresivas, pues son un fastidio para el alma,

Si te comparas con los demás, te volverás vano y amargado; porque siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú.

 Disfruta de tus logros, así como de tus planes.

Mantén el interés en tu propia carrera, por humilde que sea; ella es un tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos, se cauto en los negocios; pues el mundo está lleno de egoísmos, pero no te cierres a la virtud que hay en él; mucha gente se esfuerza por alcanzar nobles ideales; y en todas partes la vida está llena de heroísmo, se tú mismo.

En especial, no finjas el afecto. Tampoco seas cínico en el amor; porque en medio de toda la aridez y los desengaños, es perenne como la hierba.

Acata dócilmente el consejo de los años, abandonando con donaire las cosas de la juventud.

Cultiva la fuerza del espíritu para que te proteja en la adversidad repentina. Pero no te angusties con fantasmas. Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad.

Junto con una sana disciplina, se benigno contigo mismo. Tú eres una criatura del universo, no menos que las plantas y las estrellas; y tienes derecho a existir, y sea que te resulte claro o no, el universo marcha como debiera.

Por lo tanto, mantente en paz con Dios, cualquiera que sea tu modo de concebirlo y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones, mantén la paz con tu alma en la bulliciosa confusión del planeta, que con todas sus farsas y sueños fallidos, sigue siendo hermoso. Ten cuidado. Y sobre todo

Esfuérzate por ser feliz.

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“Y yo añadiría…Y contagia esa felicidad a los demás´

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