Factor humano

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Estudiantes de Integración Social trasladan cariño y aliento a los mayores de la residencia San Cándido

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El alumnado de Grado Superior en Integración Social completó con éxito la iniciativa de trasladar cariño y aliento a los usuarios de la residencia de personas mayores San Cándido con ocasión de la celebración navideña.

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Coordinados por la docente Luisa Vázquez, los estudiantes elaboraron manualmente una felicitación dirigida a los mayores de uno de los centros sociosanitarios más importantes de la región y que, tristemente, han padecido desde hace muchos meses los efectos de la pandemia y las restricciones asociadas al régimen ordinario de vida.

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Las felicitaciones fueron entregadas en San Cándido y distribuidas en tiempo y forma, con el agradecimiento de los usuarios y de la propia dirección de la residencia.

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Casi centenaria

La residencia ofrece una atención integral las 24 horas a personas mayores afectadas con diferentes niveles de dependencia física, psíquica y social.

Dispone de una capacidad para 229 plazas distribuidas en 7 unidades, dos de ellas destinadas a personas afectadas de Alzheimer o demencias, una destinada a personas con deterioro grave y 4 unidades dedicadas a personas con diferentes necesidades de atención.

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La Residencia San Cándido se inauguró, como Asilo de San Cándido el 27 de mayo de 1928 como un lugar para el recogimiento de inválidos de trabajo y paralíticos.

Esta obra fue financiada por Doña Emilia Herrera Vindel, que en testamento cerrado recoge su voluntad de crear una fundación benéfica particular para Asilo, que se instala en la casa y finca de su propiedad heredada de sus hermanos, Adela y Cándido, en Cajo, Santander.

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Quiere que el Asilo se denomine “de San Cándido”, en memoria de su hermano y de su padre, llamados Cándido, y encarga la gerencia de dicho Asilo a las Hermanas Carmelitas Terciarias Descalzas, posteriormente Carmelitas Misioneras.

La casa tenía en un principio capacidad para 22 asilados y era un centro mixto, dejándose después de la Guerra Civil reservado sólo para mujeres.

Con fecha 4 de marzo de 1978 se pone en funcionamiento un nuevo edificio, con capacidad para 131 personas, quedando la casa de la familia Herrera Vindel como residencia de las Religiosas Carmelitas Misioneras.

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El 27 de diciembre de 1986 entra en servicio un nuevo edificio anexo con capacidad para 95 residentes, construido por la Fundación Marcelino Botín, en terreno cedido por la Fundación San Cándido.

En el año 2005 la Fundación San Cándido asume en exclusiva la gestión de la totalidad del Centro.

En este mismo año 2005, las Religiosas Carmelitas Misioneras, que desde los orígenes de la actividad y durante casi 80 años estuvieron al frente de la Residencia, renunciaron a la gerencia del Centro, habiendo permanecido en labores de pastoral y voluntariado hasta finales de 2013.

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