“Me hubiera gustado ser músico”

“Me hubiera gustado ser músico”

JOAQUIN QUIJANO, 42 AÑOS DE VIDA PERSONAL Y PROFESIONAL EN LA ESCUELA

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Este santanderino de Cisneros, el mayor de tres hermanos, conoció primero la Escuela como estudiante, en los años setenta. En 1978, todavía un chaval, se incorporó al cuadro docente y desde entonces, 42 años, toda una trayectoria profesional y vital.

Joaquín Quijano ha sido un profesor dinámico, inquieto y vivaz. Con una probada capacidad de conectar con el estudiante y con sus inquietudes.

Enamorado de sus aficiones y de su tierra, a partir de ahora no quiere cambiar nada en particular. En sus palabras, lo mejor cuando uno se jubila es seguir igual. Por el mismo camino.

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Después de décadas de docencia en la Escuela ¿Qué balance haces?

“Sensacional. No fue una vocación de niño, lo reconozco; sino sobrevenida, pero altamente satisfactoria”.

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¿Cuándo te incorporaste a la plantilla de profesores de la Escuela? ¿Cómo fueron los comienzos?

“Me incorporó a la plantilla en 1978; se jubilaba Aurelio Sánchez Tarrero, Roty Padre. Rafael y Roty Hijo, con los que colaboraba como comercial en la Editorial Marpol, me sugirieron relevarlo.

Unos inicios con algunas pocas horas, con alumnos que eran ligera y en algunos casos ampliamente mayores que yo, que me permitían compartirlo con mi tarea musical.

DiscJockey & Maestro de Ceremonias, fines de semana y verano. Ponía la música; organizaba y preparaba las fiestas, presentación de certámenes y eventos incluido -rotulación y pegado de carteles; reparto de invitaciones-; Relaciones Públicas…

Algo que Rafael (fundador y director de la Escuela) consintió: “Aprovecha ahora que más adelante no podrás hacerlo; mientras tengas atendida el aula que tienes a tu cargo, por mí no hay inconveniente”.

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¿Ha cambiado desde entonces la enseñanza? ¿La Escuela? ¿La docencia? ¿El alumnado?

“Todo. El Centro fue evolucionando con la llegada de la Formación Profesional hasta convertirnos en Centro Homologado Concertado en una iniciativa pionera de Rafael en nuestra región.

Recuerdo cuando siempre era llamado ‘a consultas’ a Madrid en todos los cambios que se produjeron en aquellas primeras décadas de implantación de los estudios que desarrollamos.

La Escuela y nosotros, los profesores, tuvimos que ir adaptando todos nuestros procedimientos a lo que aquella revolución educativa supuso.

El alumnado, en los inicios, y quizás hoy en día también, venía rebotado de otros estudios, en muchas de las situaciones desarraigados tanto familiar con formativamente.

Creo que desarrollamos una importante labor en aras de reconducir muchas conductas que en muchos de los casos no tenían referencia emocional y educativa alguna”.

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En tu trayectoria profesional y personal nunca has dejado de participar en otras actividades relacionadas con la música y  el deporte. Empecemos si te parece por la música y la Escuela.

“Siendo alumno, como adelantados a nuestro tiempo que éramos, cuando comenzamos a desarrollar la Formación Profesional sin libros, en base a muchos trabajos en torno a los temas que debíamos preparar y aquellos de relevancia social, política y cultural de aquellos años que nos tocaron vivir -principios de los setenta-.

Tenía reservada para mí una quinta parte, aproximadamente, del tablón del piso tercero, mano izquierda, con artículos, poesías, letras de canciones y un póster que, en principio, realizaba a bolígrafo y, más tarde, a rotulador.

Casualmente, mi primer contacto con el alumnado de la escuela tuvo lugar a través de las sesiones musicales que se desarrollaban los sábados por la mañana.

Con una temática diferente cada uno de ellos ofrecía las obras más relevantes en cada estilo con comentarios y presentaciones de cada uno de los temas”.

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También desempeñaste un papel importante en la etapa de oro del balonmano cántabro. Recuerdo cómo en una época ejercías de delegado del Alcosant Clubasa, viajando los fines por toda España, antes de volver cada lunes a la Escuela.

“En los ocho años que permanecí en el Club, además de Delegado del primer equipo, fui Vicepresidente del área cultural y recreativa -sobre todo esto último-.

Istaurando los guateques los domingos que el equipo jugaba en casa; celebrando fiestas y cotillones; llevando al Club a las mejores discotecas de la ciudad para reconocimiento de los cántabros; y organizando seis conciertos en cuatro años, en la plaza de toros de Santander, para fortalecer los presupuestos del Club.

Y, por supuesto, con ‘mis chicas’, Campeonas Regionales Escolares entonces, que fue, precisamente, el paso a mi integración en el club de balonmano”.

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Uno de los hitos de la Escuela fue la incorporación de un método educativo innovador en la enseñanza de Mecanografía.

“Supuso toda una revolución en el proceso de aprendizaje, adelantando mucho tiempo en alcanzar los resultados que se pedían, tanto en enseñanza reglada como en la preparación de oposiciones.

Precisamente, al ponerme al frente de dicho aula, supuso mi integración total en la plantilla de la Escuela”.

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¿Qué representa para ti la Escuela ‘Hernán Cortés’?

“Mi vida. Ten en cuenta que se cumplen en la actualidad 50 años de mi vinculación con la Academia, tanto como estudiante, como posteriormente profesor.

Toda mi trayectoria profesional, salvo escasas y temporales excepciones y la música, está relacionada con la Escuela”.

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¿Alguna anécdota de tu carrera profesional? ¿El mejor momento? ¿Y el peor?

“El mejor momento, profesionalmente hablando, creo que fue cuando pasamos a ser Centro Concertado y posteriormente se nos reconoció la equiparación con el resto del profesorado, aunque siempre distará un trecho.

Los peores, creo, han sido los constantes vaivenes que ha tenido y sigue teniendo la educación, teniendo siempre sobre nuestras cabezas ‘una espada de Damocles’ que nos mantuvo muchos años en una incertidumbre que para nada permitía desarrollar nuestra labor en condiciones”.

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Jubilación es un término que procede del latín iubilare, que significa ‘gritar de alegría’ ¿Cómo lo llevas?

“Pues mira, no he gritado, saltado ni realizado más expresiones que celebrarlo con todos los cercanos y seguir igual. Ya dije que no pienso pasar a ninguna ‘nueva etapa’. Pienso, como digo, seguir igual”.

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Un cuestionario urgente para despedirnos:

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¿Un disco?
B. B. King & Friends.

¿Un libro?
‘En el Camino’, Jack Kerouac.

¿Una serie de televisión?
C.S.I. Las Vegas.

¿Una película?
Easy Ryder.

¿Un viaje pendiente?
Muchos. Montreal, por un amigo; Chicago, por el blues; Bali y Hawaii, con la que quiera venir…

¿Un plan para el verano?
Hacer nada… Sobre todo por las circunstancias sanitarias que padecemos.

¿Carne o Pescado?
Más pescado que carne y, sobre todo, marisco.

¿Mar o montaña?
Cantabria, mar y montaña. Sobre todo, mar.

¿Si no hubieras sido profesor qué te hubiera gustado ser?
Músico, sin duda. Espinita clavada.

¿Cuánto tardarás en echar de menos entrar en el aula?
Ya lo hago, que me contengo todos los días en contestar al chat de Jefatura.

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