“Lo he disfrutado mucho”

“Lo he disfrutado mucho”

José Luis López, 40 años formando profesionales

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José Luis López, profesor durante cuatro décadas de la Escuela ‘Hernán Cortés’, cuelga las botas en el curso que ahora despedimos. En su caso, cuelga la bata blanca que le acompañaba a diario en sus clases.

Este campurriano de Salces se enamoró de la docencia con los hermanos Menesianos en La Rioja y en Álava, cerca siempre del Ebro.

Después de años de formación en Torrelavega, Reinosa y Santander, en 1980 se incorporó a la plantilla de la Escuela. Desde entonces ha sido testigo y también protagonista del cambio de la formación profesional en nuestro país.

Hombre de convicciones, vital, buen profesor. Comprometido con la formación del alumnado en centros de trabajo, con la representación sindical de sus compañeros y con el proyecto de la propia Escuela.

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¿El docente nace o se hace?

“No creo que se nazca docente, médico, operario, piloto etc. Pienso, más bien, que determinadas circunstancias que hayas vivido, personas que te han influido,  favorecen la aparición de esa vocación y la alimentan en el tiempo”.

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¿Dónde nació tu vocación?

“En mi caso, y a edad temprana, el paso de una escuela rural a un colegio de futuros docentes (Hermanos Menesianos), donde cursé el bachillerato, fue decisivo, creo yo”.

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¿Cuándo te incorporaste a la plantilla de profesores de la Escuela?

“En 1980. Fue académicamente un mal año. Las frecuentes y largas huelgas estudiantiles, por causa de la LAU (Ley de Autonomía Universitaria), cerraban la Universidad durante largos períodos de tiempo.

Rafael Luque puso en marcha un curso de refuerzo y  recuperación en la Escuela, y así comencé, en unas aulas de la calle Hernán Cortés, pero separadas del actual edificio que hoy es la ETP. Al siguiente curso me incorporé a la plantilla del Centro”.

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Has sido impulsor y firme defensor siempre de las prácticas en centros de trabajo del alumnado de Formación Profesional. Sin duda la FP ha transitado de una enseñanza más académica, en el aula y de contenidos teóricos, a una enseñanza más conectada con la actividad económica.

“Creo recordar que las prácticas en empresas comienzan a realizarse en el año 1986 por imperativo del Tratado de Adhesión a Europa. Entonces eran voluntarias. Se hacían a la vez que se cursaban los estudios en el centro (se las llamaba en alternancia) y estaban pensadas para los alumnos mayores, los del último año de estudios de FP.

Como no había experiencia previa de prácticas en empresas en España, se creó un grupo de trabajo coordinado por Sebastián Arroyo, desde el Ministerio de Educación, y varios profesores de centros de FP más representativos de Cantabria.

De ETP Hernán Cortés estuvimos Rosario de la Concha y yo mismo.

Había que contactar con los empresarios y darles a conocer este nuevo enfoque de la FP, y la oportunidad que, tanto para ellos como para los alumnos, suponían las prácticas. Ahí nació lo que hoy día conocemos como Formación en Centros de Trabajo.

Este módulo se ha convertido en un pilar esencial en la formación del alumnado y es, sin duda,  una puerta abierta al empleo para el alumno capacitado.

Este curso, debido a la pandemia del coronavirus no se ha realizado la FCT. Me apena porque claramente es una pérdida de oportunidad de formación y empleo para los alumnos. Supongo que ellos también reflexionarán del mismo modo”.

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¿Quedan aún pasos por dar en esa línea?

“Creo que se debe apostar decididamente por la formación Dual, con prácticas en empresas remuneradas, donde el alumno se integre en el equipo humano de la empresa, desarrollando todo su potencial y asumiendo responsabilidades”.

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¿Cuál es el balance de tu experiencia docente durante 4 décadas?

“Cuando miro hacia atrás, el balance es muy positivo. Lo he disfrutado mucho.

Del trabajo docente se ha hablado y se seguirá hablando: que los profesores no se esfuerzan demasiado, que disfrutan de muchas vacaciones, también disfrutan de cierta consideración social, incluso algunos piensan que están bien pagados, vamos que lo ganan cómodo.

Tópicos aparte, el trabajo docente bien realizado, es duro y requiere un esfuerzo grande y generoso, por parte del profesor, para llevarlo a cabo.

Sí es cierto que este trabajo bien hecho aporta al profesional unos retornos muy interesantes a nivel emocional, de aprecio y agradecimiento por parte del alumno y sus familias, que recompensa el esfuerzo y la entrega, y estimula para seguir haciendo ese trabajo mejor cada día”.

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¿Ha cambiado la educación, el alumnado, el propio profesorado?

“Por supuesto que sí. Todo cambia y evoluciona, y pienso que en sentido positivo, a mejor.

Nunca ha habido tantos recursos implicados en la educación; los presupuestos van aumentando cada año, la ratio de alumno/aula va mejorando, etc. Esto en el corto plazo; si miramos a más largo plazo es todavía más evidente.

Yo creo que es más problema de optimizar los recursos  que de recursos en sí mismos”.

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¿No eres por tanto de los que creen que todo tiempo pasado fue mejor?

“En absoluto. El pasado es la historia, unas veces mejor otras peor.

En nuestro caso concreto, la enseñanza concertada no ha hecho otra cosa que reivindicar, pedir para conseguir lo que creemos que nos dignifica y nos actualiza; una veces lo conseguimos y otras no.

El futuro es apasionante, precisamente por eso, porque aún no es historia. Supone una expectativa con gran capacidad para sorprendernos. Está por hacer”.

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Como profesional de la Escuela, más allá de la dedicación como profesor, has sido representante sindical ¿Cuáles han sido los principales avances en este sentido? 

“Ya desde la LODE, allá por el año 1982, la enseñanza concertada ha venido luchando por sobrevivir, el derecho a existir. El modelo de enseñanza pública siempre ha estado y está en competencia extintiva respecto al modelo concertado.

He pertenecido a un sindicato donde se dan las dos realidades de enseñanza, pública y concertada,  con momentos en que la convivencia de ambas ha sido complicada y difícil.

Mi postura siempre ha sido defender a la red concertada, exigiendo los mismos logros y mejoras que la enseñanza pública. Algunos conseguidos y otros quedan en las propuestas presentadas a la Consejería y que tendréis  que seguir luchando los que ahora estáis en activo.

Los logros más importantes fueron conseguir el pago delegado, la homologación económica al 90% con la enseñanza pública, el Acuerdo de Centros en Crisis y el Complemento de Formación por sexenios. Está sin conseguir la reducción del horario  lectivo y adelantar la edad de jubilación, como los docentes de pública o flexibilizar y mejorar la jubilación anticipada. También, quedan pendientes, mejoras para el personal de administración y servicios.

Para lograr estas necesarias demandas es muy importante la unión de los trabajadores  y la unión de los distintos sindicatos. Los argumentos están suficientemente legitimados y expuestos. Hace falta fuerza para conseguirlos, es decir, actuar unidos, como en Fuenteovejuna”.

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Acabamos de completar un curso académico insólito, con los alumnos y los profesores confinados en sus domicilios y lejos de las aulas. ¿Qué valoración haces?

“La pandemia ha supuesto un cataclismo para el sector de la enseñanza, al igual que para el resto de sectores de la actividad económica, alterando de forma muy notable la convivencia, el desarrollo de todo tipo de actividades y las relaciones sociales.

En nuestro sector ha habido cierta fortuna, dado que el confinamiento se ha producido en marzo, cuando el curso estaba muy avanzado e incluso con los segundos cursos de los ciclos formativos casi terminado. Si el estado de alarma que hemos vivido se hubiera producido en septiembre u octubre, entonces el daño al alumnado hubiera sido mucho mayor.

No obstante el trastorno ha sido muy elevado, sobre todo para alumnos y familias, que han reaccionado como han podido. Padres haciendo el seguimiento del estudio de sus hijos en casa, sin la tecnología adecuada, ni los conocimientos necesarios muchas veces; tratando de conciliar con su trabajo y la atención doméstica.

Los alumnos de último curso de los ciclos no han realizado la FCT en las empresas; las pruebas y exámenes se han realizado…bueno, de aquella manera.

Los profesores hemos reaccionado de forma similar también. Para nosotros el aula es el lugar donde se imparten, explican, aclaran y exigen los conocimientos y los rendimientos del alumnado. Allí se resuelven todas las contingencias que puedan darse en el trabajo docente.

De repente, vernos privado de ese espacio ha supuesto una grave mutilación. Luego, cada uno, con los medios tecnológicos a nuestro alcance, hemos intentado la cercanía y el seguimiento del alumno, con la sensación, y un sabor, un tanto agridulce.

Está claro que el próximo curso no puede comenzar como ha terminado éste. La comunidad educativa tiene por delante la labor de pensar un modelo mucho más eficaz, organizarlo adecuadamente y extenderlo a todos los centros educativos, estableciendo como directriz principal la enseñanza presencial en el aula”.

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¿Qué representa la Escuela ‘Hernán Cortés’ en el contexto de Santander y de la oferta educativa existente?

“La Escuela ha sido un referente claro de la Formación Profesional en la región. Muchas veces lo hemos comentado, en vida de Rafael, cómo era valorado y respetado en la Delegación de Educación (posteriormente Consejería de Educación del Gobierno Regional).

En el ámbito empresarial, muy conocido y valorado también. En este sentido, tengo numerosas aportaciones que me hacían los empresarios, cuando los visitaba para realizar los convenios de colaboración para las prácticas formativas de nuestros alumnos.

En la actualidad creo que sigue siendo un centro referente y que ocupa un lugar destacado en el ranking de centros que imparten similares estudios.

Esto es debido a nuestros mejores embajadores: los alumnos que salen al mundo laboral y, con su forma de desenvolverse y saber estar, pregonan lo que se hace dentro; y también al estupendo equipo humano con que cuenta la escuela, su generosidad y alto compromiso en la tarea docente y de servicio.

Si hablamos en términos de balance social, la plantilla de la Escuela es sin duda su activo más importante”.

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¿Quieres compartir alguna anécdota de tu carrera profesional? ¿El mejor momento? ¿Y el peor?

“Momentos vividos buenos ha habido muchos, sin duda; ahora no sabría hacer alguno singular… Los alumnos tienen mucha marcha. Organizaban fiestas en Belle Epoque, Pachá,… que organizaban para financiar sus viajes de final de curso; premios naranja-limón para profesores (por cierto, me significaron naranja varios años), Miss y Mister para alumnos, etcétera.

Del peor sí guardo recuerdo. Cuando el Director Provincial de Educación nos comunicó que perdíamos la mitad de las unidades concertadas. Aquello nos perturbó mucho.

Defendimos nuestro derecho a existir y a trabajar, en distintas reuniones que tuvimos en el Ministerio, alguna hasta las tantas de la madrugada, Rafael incluido. Al final conseguimos que la reducción quedase en tres unidades. Tiempo después las recuperamos de nuevo.

De haberse consumado aquella arbitraria y absurda decisión política, posiblemente, el centro hoy no existiría”.

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¿Y qué piensas hacer a partir de ahora, porque no debe ser sencillo construir un nuevo proyecto de vida después de tanto tiempo de dedicación profesional?

“Es importante venir un poco preparado previamente antes de la jubilación efectiva. Y esto es algo que en los últimos años he intentado hacer, que no me pille el evento de sopetón: ¿Y ahora qué? Para esto el contrato de relevo es una estupenda oportunidad.

Continuaré con dos actividades que ya vengo practicando asiduamente desde hace años.

La música y el canto coral. Me ocupa, me entretiene, aprendo y lo disfruto mucho.

Y la bicicleta de montaña. Me permite mantener una cierta forma física, haciendo salidas, cortas o largas como se tercie. Lo disfruto mucho también.

Y luego el gran cajón de sastre: lectura, curso de idioma, viajar, estar disponible y dispuesto para la familia, visitar y quedar con los amigos para reírnos mucho, mucho.

 Vivir, en definitiva. Lo deseo y espero, si la salud y cierta fortuna me acompañan. ¡Que así sea!”

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¿Cuánto tardarás en echar de menos entrar en el aula a diario?

“Tendré que acostumbrarme.  Sí, voy a pensar muchas veces en la Escuela, en vosotros y en los alumnos. Y lo voy a hacer con agrado, disfrutando con el recuerdo de momentos concretos, con mis compañeros de tantos años (algunos amigos incluso).

Ya sé que ser amigo es otra cosa, pero los compañeros de trabajo de tantos años consiguen una relación que se le parece mucho a la amistad.

Y hablando de nostalgias, traigo a colación un maravilloso poema de Machado, Recuerdo Infantil. Yo he vivido esa metodología didáctica, esa escena (excepto el maestro anciano y mal vestido, jaja). 

Con su simbólico y sutil mensaje me transmite una sensación de paz y calidez, ideal para encauzar el pensamiento nostálgico cuando aparezca.

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Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales.

Es la clase. En un cartel
se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel,
junto a una mancha carmín.

Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano.

Y todo un coro infantil
va cantando la lección:
«mil veces ciento, cien mil;
mil veces mil, un millón».

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de la lluvia en los cristales